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El síndrome de colon irritable, también llamado intestino irritable, colon espástico o colitis mucosa, es una dolencia digestiva que incluye dolores abdominales, hinchazón, cólicos y periodos de diarrea y/o estreñimiento, siendo un médico del aparato digestivo el especialista en diagnosticarla.

Estudios recientes sobre esta enfermedad indican que unos de los mejores tratamientos para algunos casos de colon irritable consiste en modificaciones de la dieta , evitando aquellos alimentos recomendados por los especialistas, acompañado en muchas ocasiones de otro abordaje terapéutico.

Aunque se trata de un trastorno benigno que no degenera ni se transforma en patología orgánica grave, los síntomas sin embargo son muy molestos, y perturban la vida cotidiana de los pacientes, pudiendo impactar gravemente en la calidad de vida de los pacientes.

En el caso de presentar diarreas nocturnas, excesivo adelgazamiento, vómitos inexplicables, sangrado rectal, dificultad para tragar, dolor intestinal persistente sin alivio al evacuar o expeler gases, o anemia por deficiencia de hierro, es recomendable que acuda a un médico del aparato digestivo de forma prioritaria.

Estos síntomas mencionados no se pueden atribuir a un síndrome de intestino irritable y obligan a descartar patología grave.

Causas

No se conoce con certeza una única causa del síndrome de colon irritable. En ocasiones se puede atribuir a diversas etiologías, algunas de ellas pueden ser alteraciones en la microbiota intestinal, donde puede haber un desequilibrio con pérdidas de eubacterias, o incluso un aumento en el intestino delgado, también conocido como SIBO que significa sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, del inglés, Small intestinal bacterial overgrowth .

Otra causa puede ser el sistema nervioso, que puede hiperreaccionar frente a señales enviadas por el cerebro al intestino o viceversa ante los cambios normales del proceso digestivo; así, por ejemplo cuando la distensión gástrica al ocuparse por alimentos se puede experimentar como una molestia o de forma desagradable.

Los síntomas pueden variar y pero se presentan de forma recurrente durante meses. Aunque no se trate de patología grave , influye en la calidad de vida y esto puede tener repercusiones graves a nivel individual y social.

Desencadenantes

La intolerancia alimentaria, puede ser uno de los factores que desencadenan las molestias. En ocasiones, a pesar de descartar una enfermedad celíaca con serología y biopsias, hay una mejoría significativa al iniciar una dieta baja en gluten. Esto se conoce como intolerancia o sensibilidad no celíaca al gluten. Hay que destacar que no es recomendable iniciar una dieta sin gluten que el gastroenterólogo indique que ha finalizado el estudio de celiaquía y que se puede comenzar.

Por otro lado, el estrés y cambios hormonales también pueden tener un rol en las manifestaciones sintomáticas. Cuando hay cambios hormonales, los síntomas tienden a ser más fuertes.

Qué tratamiento es más adecuado

En Digestivo Sabadell realizamos un abordaje y tratamiento individualizado caso a caso según la ideosincracia del paciente y características del caso. El tratamiento puede incluir algunos medicamentos, cambios dietéticos y de estilo de vida, psicoterapia, fitoterapia y algunos tipos de suplementos entre otros.

Dieta como tratamiento para el colon irritable

Hoy en día existe  bastante literatura científica que respalda algunas intervenciones dietéticas en el tratamiento para el colon irritable y esto probablemente se relacione junto con otros factores a modulación de la microbiota.

En ocasiones algunos casos precisan un abordaje dietético más complejo e individualizado para el cual es necesaria la intervención de un licenciado en nutrición y dietética.

¿Por qué son tan importantes los alimentos?

En ocasiones puede estar presente patología que condicione una intolerancia secundaria transitoria que mejora con el control de la enfermedad que la causa conforme se restaura la función intestinal.   Sin embargo también existen intolerancias primarias que pueden deberse o no a  malabasorción de algunos hidratos de carbono.

Esto a su vez se asocia a cambios en la microbiota y en la función barrera / permeabilidad intestinal.  

Por este motivo, tenemos presente el papel de la dieta en el colon irritable así como en otras enfermedades con afectación intestinal.

Tanto la celiaquía como la  intolerancia no celíaca al  al gluten no celiaca provoca síntomas parecidos al síndrome de colon irritable, los datos disponibles hoy en día apuntan a un posible papel de los fructanos de los cereales con gluten como el trigo y el centeno.  En el caso de la celiaquía se puede manifestar con signos de organicidad como déficits nutricionales o la presencia concomitante de otras patologías autoinmunes.

Es importante determinar en que circunstancia se encuentra el paciente y desarollar una estretegia individualizada para cada paciente.

Aumentar la fibra

Tanto la fibra soluble como la insoluble son importantes; la soluble es más importante para aliviar los síntomas. Se encuentra en las frutas, las legumbres y en la avena.

No obstante, es importante regular la cantidad de fibra y valorar la tolerancia: si es demasiada, especialmente asociada al estreñimiento,  puede generar gases y dolor.

Evitar el gluten

Una proporción significativa de los pacientes mejoran con una dieta baja en gluten. Es probable que se restrinjan los alimentos ricos en gluten, como el trigo, el centeno o la cebada, por lo tanto, cereales, pastas o granos. No obstante se insiste en la relevancia de consultar con un digestólogo antes de iniciar esta restricción para no dificultar la valoración médica.

Dieta baja en FODMAP

FODMAP es una abreviatura de las palabras inglesas correspondiente  a Fermentable oligo-di-monosaccharides and polyols, Oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos u polioles fermentables.  Se pueden encontrar en el trigo y el centeno, cebollas y ajos, ricos en fructo-oligosacáridos.

Las legumbres tienen un alto contenido de galacto-oligosacáridos; los lácteos (sobre todo la leche) contiene el disacárido lactosa; la miel, la manzana y otras frutas similares, tienen el monosacárido fructosa, y por último, los alimentos light y frutas como las ciruelas o peras, tienen diversos polioles, como el manitol, xilitol, maltitol y sorbitol.

Para seguir adecuadamente una dieta baja en FODMAP ser recomienda hacerlo  bajo vigilancia médica y de un dietista-nutricionista, para facilitar su cumplimiento y  no correr riesgos de malnutrición. Así como es útil la restitución escalonada y personalizada de la dieta para identificar casos complejos de intolerancia alimentaria, también es beneficiosa para pacientes con síndrome de colon irritable.  Los beneficios se suelen observar tras seguir la dieta unas 2-6 semanas. No obstante, lamentablemente aproximadamente uno de cada cuatro personas con este síndrome no experimentará mejoría con la dieta baja en FODMAP.

Los investigadores de la  Universidad de Monash, Australia que son los que desarrollaron y describieron la dieta baja en FODMAP han creado una aplicación (de pago) que facilita su seguimiento. No obstante, esto no debe sustituir a la valoración médica ni al apoyo de un dietista-nutricionista.

Alimentos permitidos o recomendados en una dieta baja en FODMAP

De entre las frutas, se recomiendan las limas o limones, níspero, mandarinas, melón cantalupo, naranjas, piña, kiwi, pomelo, plátano. Grosellas, arándanos, coco y fresas, maracuyá, granadas, higos, uvas y papayas, estas nueve últimas en cantidades que no pasen de 40 gramos.

Entre las hortalizas, el apio, la calabaza, las espinacas y judías verdes, la berza y las coles de Bruselas, el nabo, pepino, rábanos, tomates, zanahorias y jengibre son libremente permitidos; aceitunas, acelgas, berenjena y calabacín, lechuga y pimiento verde, hasta 40 gramos.

En cuanto a los lácteos, se permiten los quesos curados y secos (en poca cantidad), mozzarella, leche (sin lactosa) y yogur, y bebidas vegetales, sobre todo de almendra, avena, avellana o arroz.

Entre las carnes, están permitidos pescados blancos y azules, los huevos y carnes sin procesar; y entre los tubérculos y cereales, el arroz, la avena y el maíz, la quínoa, las patatas, el mijo, boniato, yuca y trigo sarraceno. Si vas a comer pan, mejor solo 40 gramos y que sea integral.

En cuanto a los frutos secos y aceites, las nueces (la nuez de macadamia, 40 gramos), aceites de girasol o de oliva. Y si quieres endulzar, mejor con edulcorantes o stevia (si usas azúcar o cacao en polvo, menos de 40 gramos).

Cómo aplicar esto

Hay algunos libros con recetas y consejos que pueden ser muy útiles para seguir la dieta. Entre ellos hay que destacar el libro de la nutricionista experta en colon irritable Kate Scarlata, disponible en este enlace.

En Digestivo Sabadell somos médicos especialistas con experiencia en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del síndrome de colon irritable. Puedes concertar tu visita en este enlace o llamando al 937 24 38 11

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